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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Jesús enseña y cura a la gente con autoridad
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Para comprender y vivir el Evangelio

Jesús enseña y cura a la gente con autoridad

Comentario al Evangelio Mc 1,21-28

Llama la atención cómo el texto que consideramos en este domingo está colocado al centro de un claro y definido programa evangelizador, destacando dos aspectos: por una parte, la nueva Enseñanza que Jesús dirige al pueblo; y, por otra, la liberación de las opresiones maléficas de Satanás.

Meditatio

En este domingo se nos dice en la primera lectura del libro del Deuteronomio que los hebreos creían que ver a Dios y sus manifestaciones extraordinarias significaría su muerte inmediata; por eso piden un profeta, es decir, un intermediario que trate directamente a Dios y comunique al pueblo su voluntad (Dt 18, 15-20). Marcos nos presenta al único y verdadero profeta, al verdadero intercesor: Jesús. Él habla y actúa en nombre de Dios, pregona la buena noticia, es decir, el Evangelio acompañado de acciones: los milagros. Estos son signos de que la Palabra de Dios es creída y aceptada por el pueblo. Es una palabra que engendra la fe y obra la salvación. También nosotros manifestamos nuestra fe por medio de las obras. Con ellas confirmamos que somos verdaderos cristianos y el testimonio es lo único que realmente hoy en día tiene valor ante nuestros hermanos.

En el tiempo de Jesús, mucha gente hablaba de Satanás y de la expulsión de los demonios. El poder del mal tenía muchos nombres: demonio, diablo, belcebú, príncipe de los demonios, satanás, dragón, dominaciones, potestades, poderes, etc. (Cfr. Mc 3, 22.23; Mt 4, 1; Ap 12,9; Rom 8, 38; Ef 1, 21). Hoy, cuando la gente no sabe explicar un fenómeno, un problema o un dolor, recurre con frecuencia a explicaciones y remedios que vienen de tradiciones y culturas antiguas u oscurantistas, de un sincretismo muy extendido, incluso de supersticiones o concepciones mágicas o del ocultismo y dice: “es un mal de ojo”, “es el castigo de Dios”, “es algún mal espíritu”, “es brujería”, etcétera. Y hay personas que tratan de hacer callar estos malos espíritus mediante la magia y acciones esotéricas. Otros buscan un exorcista para arrojar al espíritu inmundo. Unos más, llevados por la nueva y más sádica cultura de nuestro tiempo, combaten la fuerza del mal de otro modo, buscan entender las causas del mal, a un médico curandero del alma o a una medicina alternativa; se ayudan recíprocamente, hacen reuniones de liberación, combaten la perturbación de la gente, organizan un club para escudarse del mal o usan ungüentos para protegerse de las malas vibras, en fin, buscan muchas otras formas de ayuda para expulsar el mal y mejorar sus condiciones de vida.

El hombre de hoy pretende hacerlo todo por sí mismo, incluso sustituyendo a Dios y, por eso, poco o nada se ocupa de las cosas de Dios. Sin embargo, el llamado constante de Jesús es a preocuparnos por el reino de Dios. En tanto nos preocupamos de las cosas divinas, vamos cumpliendo nuestros deberes y compromisos humanos personales, familiares y sociales, buscando que el mundo en que vivimos sea más justo.

Por tanto, hoy más que nunca tenemos que recordar que Jesús venció a Satanás con su Pasión, Muerte y Resurrección; lo ató, lo dominó, lo destruyó, lo abatió, lo eliminó, lo exterminó, ¡lo aniquiló! Y ha hecho nacer la libertad en el corazón, la firmeza en la acción y la esperanza en el horizonte. ¡Debemos caminar por el Camino de Jesús con la confianza de victoria sobre el poder del mal!

En conclusión, Jesús enseña liberando. Se trata de una doctrina nueva, enseñada con autoridad y es una enseñanza eficaz capaz de purificar al hombre. Las preguntas siguientes pueden ayudarnos a profundizar y buscar pautas concretas para nuestra vida: ¿Qué hacen los “espíritus malos” ante nuestra práctica? ¿Sienten que les llegó la ruina, o se ríen de nosotros? ¿Qué sería, para nosotros, “una enseñanza nueva” dada con autoridad? Los “espíritus malos”, ¿saben quién es Jesús? Y nosotros, ¿lo sabemos? ¿Quién es Jesús para nosotros? El domingo, nuestro día sagrado, ¿es día de liberación para la multitud de personas despersonalizadas? ¿Cuál es para nosotros la mayor preocupación en relación a lo vivido del Evangelio? Vale la pena que cada uno se pregunte: ¿Cuál es para mí la mayor preocupación?

Oratio

“Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén”

Actio

Guarda esta experiencia de fe, en tu mente y en tu corazón. Deja que el Señor te siga hablando, pregúntate: ¿Soy testimonio vivo de Cristo, incluso en los momentos de tribulación o persecución? Como consecuencia, debe surgir en nosotros una actitud que nos lleve a traducir todo esto en servicio. Comparte con los demás tus decisiones y da gloria a Dios por lo que te ha concedido en esta experiencia de fe.

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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