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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectura del Santo Evangelio
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Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Y de dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros sus hermanos?”. Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos. (Mc 6,1-6)

Nadie es profeta en su tierra
Mons. Salvador Martínez Ávila

Reflexión
Una de las consecuencias naturales de la encarnación del Hijo de Dios es que naciera en una población específica, procedente de una familia como todo ser humano. Al parecer esta situación causó que muchos en Nazareth cuestionaran la autoridad de Jesús. Ahora les propongo que nos preguntemos ¿En qué o de dónde radicaba la autoridad de Jesús? ¿Podrían haberlo reconocido sus paisanos si no se hubieran dejado llevar por sus prejuicios? (espacio de silencio interior…) Para nosotros, a casi dos mil años de distancia, nos parece obvio que Jesús es Hijo de Dios, verdadero Dios. Pero para sus paisanos de Nazareth esto no era tan claro. Sin embargo, pienso que podían haberse abierto a la forma que Jesús tenía de enseñar, en otros pasajes se nos dice que Jesús enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas y fariseos. Por otra parte, también le precedía la fama de los milagros que había realizado en Cafarnaúm. Los nazaretanos, por desgracia,  prefirieron sus propias ideas a propósito de quién era Jesús y por tanto lo rechazaron. Ahora podemos pasar al momento en que nos toca vivir, y preguntarnos ¿Cuáles son las causas por las que muchas personas rechazan a Jesús? (momento de reflexión personal…) Dese el siglo dieciocho hasta inicios del veinte, en que se pensaba la historia como una ciencia exacta, hubo muchos ”investigadores” que intentaron llegar hasta la verdad histórica de Jesús de Nazareth, en una forma muy semejante a lo que pasó en Nazareth, despojaron al Señor de toda adhesión que ellos supusieron posterior a su muerte y resurrección y manipularon a tal grado a Jesús que lo hicieron un romántico, un lunático, un revolucionario fracasado, etc… Pero después el progreso de la investigación ha llevado a comprender que la historia es una ciencia social y siempre está expuesta desde un punto de vista, el punto de vista de los discípulos es tan válido como el de los oponentes a Jesús como mesías y Señor. Pero en nuestros días todavía sobreviven las conclusiones de aquellos “investigadores” y muchos juzgan que Jesús es el producto de la mercadotecnia de San Pablo, quien lo hizo famoso entre los paganos. Otros dicen que no rechazan a Dios ni a Jesús sino a su Iglesia como si fuera posible separar al autor de la obra que él hizo. Pero lo más importante es que yo mismo me pregunte ¿Cuáles son mis motivos o prejuicios para no aceptar a Jesús tal como es: verdadero Dios y verdadero hombre? (espacio de silencio interior…)

Contemplación
En este segundo momento propongo que nos detengamos a contemplar la experiencia que tuvo el Señor Jesús ante la incredulidad de sus paisanos. Tratemos de recorrer con la imaginación tomando la perspectiva de Jesús. Tal vez podremos sintonizar con la transformación de sus estados de ánimo. Desde el inicio que podría haber sido una sensación de bienestar, estaba con los suyos. Pero al final sorprendido por la incredulidad (espacio de silencio interior…) Podemos repetir por varias ocasiones el ejercicio contemplativo con el fin de sintonizar también con la fuerza interior de la que estaba investido el Señor Jesús para soportar este tipo de situaciones.

Oración
Señor Jesús, al contemplar tu visita a Nazareth me has permitido valorar que tu servicio evangelizador no siempre fue bien recibido. De donde menos podría uno esperarlo, de los propios paisanos, recibiste un fuerte rechazo. Tú mismo preveías que un profeta no es bien recibido por los de su propia tierra. En cierto modo yo podría identificarme con los habitantes de Nazareth, pues desde niño te he conocido y no son pocos los prejuicios que poco a poco dejé que germinaran en mi mente y mi corazón. Algunos de ellos ni siquiera los había formulado, como el no tomar en serio algunos llamados de conversión que me has hecho, no te he creído o no he creído a los profetas que has enviado para mi bien, descartándolos porque son gente sencilla, porque son enemigos, o por el simple desprecio de que no son sacerdotes. Pero hoy, al acompañar tus emociones me has llevado a sintonizar con la pena de haberte contristado, pues Tú esperabas de mí una actitud más creyente. Amén.

Líneas de acción
Será un buen propósito revisar mis actitudes, sobre todo aquellas defensivas, por medio de las cuales rechazo a los demás basado, tan solo, en prejuicios o superficialidades.

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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