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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectura del Santo Evangelio
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Lectura del Santo Evangelio
Al anochecer del día de la Resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. (Jn 20, 19-23)

¡La paz sea con ustedes!
P. Óscar Arias
Meditación
Un capítulo antes de que termine el Evangelio según san Juan, se encuentra el Evangelio que escuchamos este domingo, donde oímos: “Y en eso entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a ustedes” (v. 19)
El don de Jesús Resucitado es traer la paz para aquellos que visita, y como lo dice el Evangelio que leemos cuando bendecimos una casa: “... si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes” (Lc. 10,6) Esta es una indicación que Jesús hace cuando envía a los setenta y dos discípulos a llevar la Buena Nueva.
Se parece mucho al texto de hoy: “como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (v. 21) misión para la cual, exhala su aliento sobre ellos y les dice “reciban el Espíritu Santo” (v. 22), el don de Pentecostés.
Ya desde el Antiguo Testamento, en el libro de los Jueces, Gedeón, quien tiene una visión de Dios, levanta en ese mismo lugar un altar para alabarlo, y lo llama: “El Señor es Paz” (6,24), atreviéndose a definir o identificar a Dios como la Paz.
“La paz sea contigo”, es la forma habitual en que los judíos se saludan, con el deseo de que la otra persona esté con bien, con salud, es un concepto de bienestar integral, completo, no sólo como la ausencia de la guerra, sino como el equilibrio del conjunto de dimensiones del ser humano, la armonía de la persona, la bendición de Dios. Eso es lo que, tanto judíos como musulmanes y cualquier persona de buena voluntad le puede desear al prójimo cuando lo encuentra o cuando se despide, que la paz de Dios esté contigo, con ustedes.

Contemplación
Desearnos la paz es una de las cosas más bellas que puede regalarnos alguien, pero construir la paz, no es tarea tan fácil, requiere del esfuerzo de todos, perseverancia; no se pueden sembrar hoy acciones de paz y recoger los frutos mañana, sino que se tiene que sembrar muchas obras y signos de paz en esta generación, para que cuando crezca, sean una era de paz, entre los hermanos, entre la naciones y con la creación.
Me parece que la "carta magna" acerca del tema de la paz, la escribió en 1963 el Papa que hace poco subiera a los altares: Juan XXIII, quien señaló que la paz sólo podrá existir si se funda en la Verdad, la Justicia, el Amor y la Libertad.
Pero él mismo partía de una gran idea: “la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre” (PT 163).
Como cualquier ser humano, muchas veces me he molestado con alguien, he perdido esa paz y así he ido a celebrar la Santa Misa, pero siempre al llegar al rito de la paz, procuro ir a reconciliarme con aquella persona si está a mi alcance o pido por ella, al ofrecer mi comunión, de manera que Dios le ayude, le cuide, le ilumine, y sólo así me siento libre de comulgar; abandonando el enojo, perdonando la ofensa o manteniéndome fiel a aquello en lo que creo, aunque eso me traiga problemas.
Porque como decía “el Papa Bueno”, la paz no viene de fuera, sino de lo profundo del corazón, de lo más interior nuestro, ahí, donde se encuentra Dios, es donde se toma esa decisión y donde se recibe ese regalo del Espíritu Santo. Creo que de ahí precisamente proviene la paz, es por eso que nadie puede arrebatarla fácilmente, porque primero tendría que entrar en lo profundo del corazón y ahí se encontraría con Dios y como Dios es Paz, así lo definía Gedeón en el altar que construyó en Su Nombre; como Él es Paz, entonces esa Paz se quedará con nosotros.
Es difícil que por mal que vayan las cosas, por enorme que parezca el daño que alguien nos provoca, pueda llegar tan dentro de la persona y acabar con ese precioso baluarte. Ese tesoro, Dios nos ayuda a conservarlo, tal vez por eso lo escondió tan dentro de nosotros, para que sólo nosotros dispusiéramos quién puede entrar y conocerlo o quien puede entrar y llevarlo.

Oración
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor, envía Señor tu Espíritu y se renovarán todas las cosas. Ven a renovar nuestro mundo, nuestro país, familia y corazón; ven y quédate con nosotros, dulce Huésped del alma. Amén.

Acción
Esta semana pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a tomar la decisión de perdonar a alguien que nos haya hecho daño, para que la paz que anunciamos permanezca con nosotros.

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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