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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectio Divina
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Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo se apareció Jesús a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”. El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían. Mc 16,15-20


¡Vayan por todo el mundo!

¿Qué dice el texto?
La liturgia de este día nos hace escuchar no todo el final del Evangelio según san Marcos, sino sólo la escena conclusiva (Mc 16,15-20), donde el Señor resucitado se encuentra con sus discípulos para enviarlos a todo el mundo a predicar el Evangelio a toda creatura. En este sentido, el Evangelio es la causa eficaz de salvación para todos aquellos que creen, mismo que se convierte para el discípulo y apóstol en signo concreto de caridad: “impondrán las manos a los enfermos y estos serán curados” (v. 18). 

¿Qué me hace decir el texto?
El camino que conduce de la Pascua a Pentecostés es semejante a la primavera, pero no como aquella que lucha contra los últimos fríos del invierno, sino aquella primavera segura que va hacia el verano, esto es, hacia la estación de la cosecha. Es una primavera para el cristiano que ha vivido intensamente el itinerario de la Cuaresma para reconciliar su historia en la reconciliación de Dios (Triduo Pascual). Es una primavera para las familias, de modo que puedan despertar relaciones nuevas de comunión y de fraternidad. En este sentido, la Ascensión del Señor no quiere dar a entender que Él abandona la tierra a su suerte, al contrario, representa el cumplimiento de la salvación, pues Cristo asciende hacia el Padre con nuestra humanidad reconciliada. 
Pero, también la Ascensión expresa la misión de la Iglesia, la cual se realiza, con la plena conciencia de que cada discípulo es frágil, por lo que para cumplir con el mandato del Resucitado con fidelidad, siempre será necesario permanecer en su amor no olvidando el proceso continuo de conversión; de lo contrario, se puede caer en el orgullo, atribuyéndose la obra de Dios: “soy tan indispensable, que sin mí la Iglesia no puede hacer nada”. 

¿Qué me hace decir el texto?
Tu ascensión al cielo es para nosotros cumplimiento e inicio, manifestando que tu amor no tiene barreras: lo ofreces a todos, hombres y mujeres de toda época y de cada región. Por eso, también nosotros como los apóstoles, podemos ir a proclamar el Evangelio, sin temor y miedo, seguros de que estamos siempre acompañados por ti, que eres el Camino, la Verdad y la Vida. 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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