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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Vende cuanto tiene y compra aquel campo
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Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. También se parece el Reino de los Cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. ¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces, Él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los Cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. (Mt. 13, 44-52)

 

 

Meditación

Todo el Evangelio de Mateo habla del Reino: el anuncio del Reino (cap. 3), en qué consiste, el discurso de la montaña, el establecimiento de ese Reino (cap. 8), la lógica del Reino (cap. 11), las parábolas del Reino (c. 13), los confines del Reino; el juicio del Reino (c.19) y el cumplimiento del Reino (cap. 26).

Los tres últimos domingos hemos estado escuchando las parábolas del Reino, que en su conjunto, son siete: el sembrador, la cizaña, el grano de mostaza, la levadura, el tesoro escondido, la perla y la red. Estas comparaciones, proverbios o parábolas, que traducen el hebreo mashal, pretenden “abrir el espíritu de quien las escucha” (J.A. Levoratti), para comprender los misterios de Dios, de una manera accesible, sencilla, alcanzable.

En nuestra liturgia dominical, se cierra esta sección de las Parábolas, Jesús ya no “hablará” sólo de lo que es el Reino, sino que en adelante viene una serie de milagros que constatarán la verdad de su predicación.

Ahora me referiré sólo a las parábolas del tesoro y de la perla, que lo que quieren acentuar es la alegría tan grande que produce el encontrar ese tesoro o la perla preciosa; es como el sueño cumplido de aquel que ha dedicado su vida a ese oficio.

 

Contemplación

Es como si alguien que ha comprado toda su vida boletos de lotería, se ganara el premio mayor y se lamentara porque el precio de los boletos que pagó fue muy alto. ¡Claro que no! ¡Suena absurdo! No se acuerda de lo que le costaron, sólo piensa en los millones que obtuvo y en qué va a hacer con ellos: a comprarse una casa, ayudar a su familia, poner un negocio o a irse de vacaciones a los lugares que siempre quiso conocer.

Sería verdaderamente absurdo que se quedara pensando en lo que invirtió para comprar esos billetes de lotería. Así, parece verdaderamente ilógico cuando el cristiano descubre la maravilla del Reino y se lamenta por las cosas que tiene que dejar para poder vivirlo en plenitud, de las actitudes que tiene que cambiar para vivir feliz. Es como si alguien se anclara en un rencor, porque le parece justo no perdonar a quien le hizo daño y nunca diera el paso a perdonar y continuar la vida siendo feliz. Parece que hay personas que nos acostumbramos a nuestras pequeñas posesiones y lamentamos cuando el Señor nos propone un cambio, una renuncia, un desapego.

Cuando alguien me habla de su vocación con pena, como si le estuviera costando mucho esa opción de vida, a veces dudo que ese sea verdaderamente su camino; concibo la vocación como algo que sólo el mencionarlo, debería llenarnos de alegría, de gusto. ¡Cómo no hablar así del matrimonio, cuando aquella persona con la que soñaba ahora está conmigo y para toda la vida!

¿Cómo no estar contento con mi vocación religiosa o ministerio, de la vida que llevo; si es lo que mi corazón anhelaba desde muchos años atrás?

Claro que no todo es miel en el camino de la vocación, pero ¿quién se acuerda de lo que ha tenido que pagar por el billete de lotería, cuando ahora es millonario?

 

Oración

Señor Jesús, perdona las veces que me lamento de las cosas que he dejado por seguirte, perdona a las parejas que creen que son buenas porque se mantienen fieles o porque no han abandonado a su familia; ayúdanos a ver lo afortunados que somos al haber encontrado la perla preciosa, un tesoro escondido y estemos todavía dispuestos a vender lo que tenemos, con tal de conseguirle.

 

Acción

Esta semana hagamos dos listas, una de las cosas que hemos dejado y otra de las que hemos ganado en la vocación que Dios nos ha regalado, y pidamos a Dios ser objetivos en este conteo.

 

 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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