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Lectio Divina - Evangelio Dominical



“Yo soy la puerta”
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Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”. (Jn 10,1-10)

 

“Yo soy la puerta”

P. Julián López Amozurrutia

Lectura

Extraños. Ladrones y bandidos. Jesús contrasta su propia identidad y la relación con sus ovejas con la de aquellos que no pueden sino considerarse ajenos a ellas. Algunos son simplemente extraños; otros, francamente delincuentes. Lo que los caracteriza, de cualquier manera, es que no son dignos de confianza. Las ovejas conocen la voz de su pastor, y no van tras los pasos de los extraños. Peor situación es la de los ladrones, que sólo roban, matan y destruyen. Jesús en cambio, se presenta: “Yo soy la puerta”. Y más adelante dirá también: “Yo soy el buen pastor”. Él ha venido a que sus ovejas tengan vida, y una vida abundante, propicia, buena. Él es el cauce a través del cual se accede a los pastos verdes y agradables de la vida.

 

Meditación

Jesús es digno de confianza. A nuestro alrededor abundan las mentiras, los abusos, los intentos de aprovecharse de nuestra situación. A veces, tristemente, aún los cristianos asumimos el rol nefasto de la traición. La Pascua nos vuelve a decir que sólo Jesús, el Viviente, es digno de confianza. Que Él nunca nos falla. Que Él permanece como el acceso estable a las moradas del Padre; que de Él mana para nosotros continuadamente la fresca y nutritiva fuente del Espíritu. Que Él nos convoca como Iglesia. Él es la Puerta: entremos por Él. Reconozcámonos ovejas necesitadas de protección. Esa fragilidad que a veces nos asusta es siempre mirada por Él, redimida por su Sangre. El espejismo de la autosuficiencia siempre nos hace perder el rumbo. La calidez de la voz de Jesús nos envuelve, nos porta, nos eleva. Identifiquemos su Palabra y la franqueza enternecedora con que la proclama. Escuchemos con atención su promesa de vida y sigámoslo con docilidad.

 

Oración

Tú, Jesús, eres la puerta. En tu pecho traspasado por amor has querido dejar, glorificada, la huella del acceso a la salvación. Por ti alcanzamos el manantial delicioso de la gracia. A través de ti, la debilidad de nuestra carne es custodiada y enmendada. Soy oveja. ¡No permitas que nunca me convierta en lobo! Ante las voces seductoras o amenazadoras, cuídame en la verdad. Ante las charlatanerías de una existencia corrompida, abrázame en la justicia. Ante los abismos del egoísmo narcisista, abre para mí el puente del amor. Al lado de mis hermanos, también ovejas, aparta de mi pensamiento toda tentación de envidia y rivalidad. Seréname con tu presencia confortante. Sagrado Corazón, en vos confío.

 

Contemplación

Delante del Señor Crucificado, con la certeza del júbilo pascual, puedo hacer una nueva lectura de su costado abierto. Es el acceso al amor íntimo de la Santísima Trinidad por mi humilde barro. Brota de él un haz de luz gozoso y bueno. Advierto el timbre renovado del “Aleluya”.

 

Acción

Confiaré y no temeré. Compartiré con mis hermanos, ovejas frágiles, el cobijo sereno que me otorga el Señor Resucitado, el que no deja de decirnos: “Vengan a mí. Vengan, por mí, al Padre. Vengan a través de mí, en Espíritu, a la Vida”.

 

Escrito y/o Publicado por:

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