Semanario Católico de Información y Formación

Lectio Divina - Evangelio Dominical



“El ciego fue, se lavó y volvió con vista…”
-
Disminuir Texto Aumentar Texto Enviar por Email Imprimir

 

“El ciego fue, se lavó y volvió con vista

Mons. Florencio Armando Colín Cruz *

 

Para una mejor comprensión del texto

Este domingo se caracteriza por la extensa lectura de la narración conocida como “la del ciego de nacimiento”, que se registra en el evangelio de san Juan. El texto nos relata que Jesús se encuentra con un ciego, y lo que realiza de manera milagrosa es para manifestar a los fariseos incrédulos y a los discípulos las obras que Dios hace a través de su persona. Le unta los ojos con barro, hecho con su saliva, y le ordena que vaya a lavarse a la piscina de Siloé. Después de esto el ciego recobra la vista y vuelve donde está Jesús. Entonces Jesús le abre los ojos de su interior, que es la luz esplendente de la fe.

El Evangelio de san Juan es el único que presenta esta historia, y es genuino tanto en su narración como en su estructura, aunque el tema de la luz aparece en otros textos del N.T., más el argumento presentado como tal sólo aparece aquí. Se trata quizá de un hecho que el evangelista presenció o que lo recogió de alguna comunidad por él fundada o visitada, más tal ejemplo tenía como finalidad ayudar a entender y descubrir a Jesús como luz del mundo.

Esta narración se encuentra en la quinta sección del llamado libro de los signos (Jn 9, 1-10, 42) que tiene como tema central a Jesús en cuanto luz que se acepta o se rechaza. Quienes más decididamente lo han rechazado son los dirigentes del pueblo Judío, ellos son los pastores que han abandonado el rebaño, y han cerrado los ojos ante los signos realizados por Jesús, el Señor.

En este episodio, Jesús comienza rechazando la antigua mentalidad según la cual el bienestar o la desgracia eran fruto de una conducta buena o mala. La enfermedad, en este caso la ceguera, tiene otras causas. Aquí va a servir para que Jesús se manifieste como fuente de la verdadera luz. Al final del texto, Jesús es presentado como luz para los que reconocen su obscuridad, y como oscuridad para los que creen estar en posesión de la luz.

 

¿Qué me dice este texto?

Este segundo momento nos ayuda a descubrir lo que el Espíritu Santo quiere decirnos a cada uno de los participantes. Se invita a leer de nuevo el texto, y a dar respuesta personal.

En el camino de la Cuaresma hoy brilla una luz particular que nos invita a encontrarnos con mayor profundidad con el Señor Jesús. El ciego ha seguido un proceso desde las tinieblas a la luz de la fe en Jesús, que le habla, que está delante de él. Creer que alguien le ha dado la vista no es tan difícil. Encontrarse en una situación determinada de un hecho y reconocerlo es ya tener fe. Pero encontrarse de tú a tú con el que ha cambiado nuestra situación, con el que nos ha sacado de la noche de la ceguera y nos ha hecho pasar a la claridad de su día es la fe madura a la que debemos llegar. Debemos ir más allá del creer ser cristianos, para manifestar con toda nuestra vida este encuentro que nos vincula indisolublemente al Señor Jesús como su fuente. Jesús no nos pide creer en una doctrina abstracta, sino que quiere una adhesión plena e incondicional a su persona. Nos pregunta: “¿Quieres encontrarte conmigo para vivir para mí?”

En este contexto, podemos decir que, la humanidad entera vive en la obscuridad y en la búsqueda, hoy quizá más que nunca pues el ciego nos representa a todos. Esto muestra nuestra debilidad y también nuestra grandeza. La humanidad entera está llamada siempre a buscar. Una persona es grande cuando reconoce su propia ceguera y busca. Jesús se muestra como don de Dios que ilumina nuestro camino humano. Él nos revela el misterio de Dios, Amor y Vida, que nos atrae hacia sí y nos revela el sentido de nuestra vida humana y lo llena de paz, de amor y confianza. Jesús con su luz nos ha abierto los ojos de la fe, y esta claridad se proyecta a todos aquellos que nos rodean concretizada en nuestra manera de vivir y de hablar.

 

¿Qué le digo al Señor?

Este tercer momento nos ayuda a descubrir lo que el Espíritu Santo quiere comunicarnos. Se invita a los participantes a expresarle al Señor nuestro sentir, y a dar respuesta personal.

 

Oración

Aquí estamos, Señor Jesús, luz radiante de la gloria del Padre, a tus pies, como ciegos ignorantes de su enfermedad. Míranos, hijo de David, como miraste a tus discípulos cargados de sueño, en la luz del Tabor. Despiértanos, Señor Jesús, verdadero sol sin ocaso; ilumínanos y quedaremos radiantes. Cúranos, Señor Jesús, con el leve rozar del dedo de Dios y con la Palabra que abre los ojos y corazones a la luz. Envíanos, Señor Jesús, a la perenne piscina del bautismo de vida nueva. Danos a tu Madre, Señor Jesús, cántaro de oro para sacar agua viva de la fuente perenne de tu corazón traspasado por nosotros en la cruz. Guárdanos, Jesús, Señor, en la prueba de la fe por la que todos pasamos, como la pasaste tú, Señor. Manifiéstate, Señor Jesús, luz gozosa del día eterno, poniendo sobre nuestros labios el grito del ciego curado: “¡Creo, Señor!”

 

¿A qué me comprometo con el Señor?

En este último paso, se nos exhorta a cerrar nuestros ojos por unos momentos y contemplar como Jesús sanaría nuestra ceguera. Una vez curados, nos preguntaríamos: ¿cómo nos comprometemos como discípulos-misioneros a impulsar la nueva evangelización?

 

* Obispo Auxiliar de México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
Semanario "Desde la Fe"
http://www.desdelafe.mx/
contacto@desdelafe.mx
Otros Artículos »
AVISO LEGAL: Los textos publicados en este sitio han sido, en su mayoría, elaborados por "DESDE LA FE", publicación semanal editada por la Arquidiócesis Primada de México, A.R. y coordinada por el Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de México (COSAM) titular de los derechos de autor y explotación económica. Los textos, imágenes y vídeos publicados de terceros pueden estar sujetos a restricciones establecidas por los titulares de los derechos, en estos casos, su publicación estará acompañada de la fuente. Los contenidos elaborados por "DESDE LA FE" son libres de reproducir para fines de divulgación y promoción, con la única obligación de citar como fuente de proveniencia www.desdelafe.mx. Se prohíbe cualquier uso para fines comerciales o de explotación patrimonial.