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Lectio Divina - Evangelio Dominical



“Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel…”
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Lectura del Santo Evangelio

El texto a meditar este domingo es el del Evangelio de San Mateo 2, 13-15. 19-23. Escuchémoslo atentamente y hagamos nuestro su contenido (Se lee de manera pausada)

 

 

¿Qué dice el Texto?

En este relato, que sólo nos lo cuenta Mateo, parte de la intención del rey Herodes de matar al niño, lo que provoca la huida a Egipto de la Sagrada familia. Desde allí Jesús manifiesta un nuevo éxodo que se basa en el que vivió el pueblo de Israel. De este modo, Mateo relaciona el inicio de la vida de Jesús con los comienzos del pueblo israelita.

El pasaje Mateo 2,13-23, forma parte de la sección que trata del nacimiento y la infancia de “Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán” (Mt 1, 1). Desde su nacimiento, Jesús es perseguido por los jefes judíos y al mismo tiempo revive las experiencias dolorosas de su pueblo exiliado y humillado más de una vez. El Evangelio nos demuestra esto con el relato de la huida a Egipto y la matanza de los inocentes. Egipto se convierte para Jesús en refugio de un exiliado.

Mateo cambia el sentido de la cita tomada de Oseas 11,1: “De Egipto llamé a mi hijo” y la interpreta como si Dios llamase a su Hijo Jesús para huir a Egipto (Mt 2,15). El sentido original de Oseas era que el Señor llamó a su hijo Israel a huir a Egipto para formar un pueblo. La huida a Egipto de Jesús y el exterminio de los inocentes de Belén nos recuerda la opresión de Israel en Egipto y la matanza de los niños recién nacidos.

La profecía aplicada para la matanza de los inocentes está tomada del libro de la Consolación, compuesto por los capítulos 30 y 31 del libro del profeta Jeremías. El lamento está ligado a la promesa del Señor que consuela a Raquel esposa de Jacob (Israel) madre de José sepultada según la tradición cerca de Belén, y le promete que habrá una compensación por sus penas, sus hijos que no volverán jamás (Jer 31, 15-18).

Volviendo de Egipto después de la muerte de Herodes, José decide establecerse en Galilea en una ciudad llamada Nazaret. Jesús entonces será llamado Nazareno. Más tarde también sus discípulos serán reconocidos como Nazarenos (Hech 24, 5).

 

¿Qué me dice este texto?

Este segundo momento nos ayuda a descubrir lo que el Espíritu Santo quiere comunicarnos. Se invita a los participantes a leer de nuevo el texto, y a dar respuesta personal.

La Iglesia ha instituido dentro de la octava de Navidad la fiesta de la Sagrada Familia, para que reflexionemos sobre esta significativa realidad de Dios que pone su tienda entre nosotros. Pues la Sagrada familia formada por María su madre, José el hombre justo que en silencio y generosidad le acompaña, y Jesús el Señor que nos manifiesta el amor trinitario del Padre y del Espíritu Santo, constituye un ejemplo de escuela y comunión para nosotros. Jesús no sólo asumió nuestra humanidad, sino que también las modalidades, las instituciones y costumbres de su tiempo mediante las cuales presenta sus enseñanzas.

La Familia a la luz de este ejemplo está llamada a ser un lugar que en medio del mundo busca vivir en su seno el Espíritu del Evangelio que Jesús nos propone. Poniendo mucha atención en cada uno de los que la forman discernimiento, generosidad, creatividad; es decir, espíritu de amor y sacrificio por buscar el mejor don posible para cada uno, especialmente el que más lo necesita. Es necesario fomentar un ambiente de apertura generosa al bien social, a la ayuda a los más pobres, a la construcción de una sociedad justa y en paz. Todo ello, en un ámbito de oración, lectura del Evangelio, de confianza en Dios.

El Papa Francisco cuando en su nueva Exhortación nos dice: El Espíritu de amor que reina en una familia guía tanto a la madre como al hijo en sus diálogos, donde se enseña y aprende, se corrige y se valora lo bueno. La familia es la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir y en donde los padres transmiten la fe a sus hijos.

En el tiempo que estamos viviendo, la evidente crisis social y espiritual llega a ser un desafío pastoral, que interpela la misión evangelizadora de la Iglesia para la familia. La importancia del tema surge del hecho que el Santo Padre Francisco ha decidido establecer para el Sínodo de los Obispos un itinerario de trabajo en dos etapas: la primera, la Asamblea General Extraordinaria del 2014, ordenada a recoger testimonios y propuestas de para anunciar y vivir el Evangelio de la familia; la segunda, la Asamblea Ordinaria del 2015, para buscar líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia.

En este contexto, el documento preparatorio del Sínodo de los obispos sobre la familia nos indica: la belleza del mensaje bíblico sobre la familia tiene su fundamento en la creación del hombre y la mujer, ambos hechos a imagen y semejanza de Dios (Cfr. Gen 1,24-31; 2, 4b-25). Unidos por un vínculo sacramental indisoluble, los esposos viven la belleza del amor, de la paternidad, de la maternidad y de la dignidad suprema de participar así en la obra creadora de Dios”.         

A continuación presentamos dos preguntas para reflexionar: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención del relato de Mateo? ¿Qué significa para ti vivir y tener una familia?.

 

¿Qué le digo al Señor?

Este tercer momento nos ayuda a descubrir lo que el Espíritu Santo quiere comunicarnos. Se invita a los participantes a expresarle al Señor nuestro sentir, y a dar respuesta personal.

Podemos decir: hermanos (as), esperamos que la alegría y el asombro de estas fiestas navideñas, que seguimos celebrando, nos hagan también comprender las enseñanzas que nos comunica la fiesta de la Sagrada Familia, para que nuestras familias sean una expresión de unidad y de amor, como la familia de Jesús, María y José.

 

¿A qué me comprometo con el Señor?

En este último paso, se nos exhorta a cerrar nuestros ojos por unos momentos y contemplar cómo Jesús va con su padre José y su madre María a Egipto y allá vive como exiliado, hasta su regreso a Nazareth. Entre tanto va creciendo en estatura, edad y gracia con el ejemplo de su padres, hecho que nos interpela para imitar tales ejemplos y llevarlos a la práctica en  la Nueva Evangelización.

 


 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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