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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectio Divina: ¿Eres tú el que ha de venir?
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Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Jesús les respondió: “Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!” Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: “¿Qué fueron a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fueron a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salieron?, ¿a ver a un profeta? Sí, les digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti”. Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”.

 

¿Eres tú el que ha de venir?

P. Julio César Saucedo

 

¿Qué dice el texto?

En el capítulo 3 de este evangelio (vv. 13-17), Jesús se había presentado ante el Bautista para ser bautizado, quien trataba de impedírselo diciendo «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti». Según el cuarto evangelio (correspondiente a san Juan), es el mismo Bautista quien había presentado a Jesús como el «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (cfr. Jn 1,35). ¿Cómo entender, entonces, que el Bautista envíe a sus discípulos a preguntarle a Jesús si es el que habría de venir?

Para comprender esta situación es necesario reconstruir algunos detalles del contexto histórico. El primero de ellos, es lo que nos presenta Mateo, Juan el Bautista se encuentra en la cárcel arrestado por Herodes; y la concepción que imperaba respecto al Mesías era la de aquel que vendría a separar los justos de los pecadores, haciendo llover fue del cielo sobre los infieles (cfr. Lc 9,54). En este sentido, lo que Jesús realizaba no correspondía con esa concepción mesiánica, pues es descrito como un comelón, amigo de los publicanos y los pecadores. Su estilo no es como se esperaba.

Jesús responde directamente a la pregunta citando a Isaías (35,5-6) y el cumplimiento de ellas en su persona: «los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva».

 

¿Qué me dice el texto?

Jesús muestra a los discípulos de Juan que sus obras son, ciertamente, la presencia de la era mesiánica; pero con una «diferenciación»: revela al Padre no por vías de castigo y violencia, sino por medio de la bondad y de la salvación. Es muy importante al respecto, ver que el último elemento de la presencia del Mesías esté especificada en el anuncio a los pobres de la Buena Nueva. Este será el punto decisivo y la característica singular de Cristo, pues su predilección es por quienes sufren, por los pequeños y los pobres que esperan de Dios su justicia. De esta forma, Jesús, como el Mesías, no actuará según «la lógica esperada» sino según «la lógica del amor»; pues es él quien va en búsqueda de quien se ha perdido, va al encuentro del pecador para que viva. Si Jesús realizó milagros y signos, no fue para mostrar cuán poderoso es Dios, sino para revelar el amor del Padre.

Hoy con el evangelio a través de la figura de san Juan Bautista nos preguntamos: ¿qué tipo de Mesías es el que espero? ¿Aquel que corresponde a la verdadera identidad de Jesús o a un Mesías hecho a mi medida?

 

¿Qué me hace decir el texto?

Señor Jesús, tú has anunciado al mundo que Dios es amante de la vida y que no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva; ayúdame, en este tercer domingo de Adviento, a comprender esta alegría del Evangelio que me impulse a compartirla en lo más cotidiano y humano con mis hermanos. Te lo pido a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

¿Qué me motiva decir el texto?

Cumplir con la voluntad del Padre constituye la «diferenciación» de las obras de Cristo respecto a la concepción que se esperaba del Mesías. No es con la violencia que establece el reino de Dios, sino con el perdón; no es con la imposición como anuncia la Buena Nueva sino con la persuasión de su amor. Corresponde a nosotros dejarnos sorprender por su presencia salvadora. Sabiendo, entonces, que Jesús viene no para condenar sino para dar vida, te invito a realizar tu examen de conciencia, acudir al sacramento de la Reconciliación, y vivir su perdón con tus hermanos. 

Escrito y/o Publicado por:

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