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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectio Divina
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Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: “¿Esto les hace vacilar?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de ustedes no creen. “Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con Él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren marcharse?” Simón Pedro le contestó: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios”. (Jn 6, 60-69).

Arriba los rudos…
P. Oscar Arias
–“¡Arriba los rudooooos!”–. Gritaba un niño al ver las luchas, con toda la voz para la que le alcanzaba su garganta. Yo percibía en él la ilusión de quienes enfrentan un combate con coraje, con valentía, con riesgo. No sé, tal vez gritaba tanto porque serían las mismas ganas y la misma pasión con las que él quisiera enfrentar su propia vida.

Meditación
Algunas traducciones de la Biblia llaman al largo capítulo 6 de San Juan: “La oposición a la revelación de Jesús”, otra lo titula: “Vino entre los suyos y los suyos no lo acogieron”, otra más: “El Rechazo”. De alguna manera, todos estos subtítulos quieren presentar que después de los signos, de los prodigios que Jesús ha realizado, todavía no creen que Él sea el Mesías enviado por Dios para la salvación del pueblo. 
Transformó el agua en vino, curó a paralíticos, caminó sobre las aguas, dio de comer a multitudes y, en este contexto, se ha presentado desde el versículo 22 al 59, como El Pan de Vida. Sin embargo, muchos de los que lo seguían, dicen: “esta palabra es dura” este mensaje es difícil. La palabra griega sklerós es riquísima, quiere decir: duro, seco, áspero, agrio, rígido, tieso, penoso, difícil, rudo, arisco, cruel, obstinado.

Contemplación
Ciertamente el mensaje de Cristo es muy bello y resulta hasta “bonito” cuando hay que ayudar a los demás, curar a los enfermos, dar de comer a los necesitados, etc. Pero eso de darnos nosotros mismos como alimento para los demás, es decir, consagrar nuestras vidas al servicio de la familia, de los hermanos, de la sociedad, eso ya es otra cosa, son palabras mayores, incómodas; tal vez el mismo Jesús creía que sus discípulos estaban listos para dar ese paso, de dejar todo atrás para seguirlo incondicionalmente e ir a entregar su vida también con Él a Jerusalén. Pero el mensaje les pareció muy rudo, rígido, áspero y para algunos, hasta cruel o incomprensible. Porque, ¿cómo podemos alimentarnos de Dios, cómo podemos comer su carne y beber su sangre? Y cómo darnos nosotros en alimento? ¡Es demasiado!
A veces pienso que el mensaje cristiano no tiene nada de suavecito, que el Reino de Dios requiere de riesgo, de valor, de ser un tanto rudo, hasta de un poco de imprudencia; como fue el mismo Jesús al meterse en problemas con las autoridades de su tiempo, problemas que le ganaron una condena y la pena máxima, la muerte.

Oración
¡Gracias, San Pedro! porque sacaste la casta por la humanidad, al reconocer en Jesús el único camino, la única posibilidad de felicidad en la historia, el único alimento y si bien parece duro su mensaje y áspera su doctrina, al pedir la entrega total al Reino de Dios, no tuviste más respuesta tan burda y tan valiente, tan pequeña y tan difícil, que: “Señor ¿a quién iremos?”

Acción
Aunque sea una estrofa diaria, cantemos durante esta semana la canción: “Señor, a quién iremos, tú tienes palabras de vida, nosotros hemos creído que Tú eres el Hijo de Dios”; queriendo llegar a hacer conciencia de que nuestro único camino y alimento es Jesús el Pan de Vida.

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"Desde la Fe" Redacción
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