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Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectura del Santo Evangelio
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Lectura del Santo Evangelio
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: “Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en un lugar no los reciben ni los escuchan, al marcharse sacúdanse el polvo de los pies, para probar su culpa”. Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. (Marcos 6,7-13).

Les ordenó que no llevarán nada

¿Qué dice el texto?
El texto inicia con una característica singular: “Jesús recorría todos los pueblos de los alrededores enseñando”, detallando con ello, la manera itinerante como el Señor pregona la Buena Nueva. Este “recorrer” significaba para las primeras comunidades el “no acomodarse” para “ir en busca de”. En efecto, este texto retrata a partir de Cristo la actividad misionera de los Doce, y en ellos, de la primera comunidad. 
Después de esta frase introductoria, vienen tres verbos importantes para comprender la misión en el discipulado: Llamó, comenzó y ordenó. Con el primer verbo (“llamó a los Doce”), se puntualiza que la misión es siempre una llamada que procede de la gratuidad de Dios, pero ésta se ha de realizar de dos en dos (“comenzó a enviarlos de dos en dos”) subrayando que hay un apoyo mutuo y fraterno en esta vocación. La misión no depende de una persona, es un compromiso de toda la comunidad, a ello, Jesús confiere el “poder sobre los espíritus inmundos”, pues cierto que la misión es anuncio e instauración del Reino, pero también es lucha contra el mal y su poder. 
El texto continúa con el mandato del Señor: “Les ordenó que no llevaran nada para el camino, fuera de un bastón, ni pan, ni morral, ni dinero; que llevaran calzado corriente y un solo manto”. ¿Cómo ser creíble en la misión? La credibilidad procede por la vivencia de las enseñanzas de Cristo, no por lo superficial de las cosas. De modo que, la sencillez y la sobriedad con la que vive el discípulo-misionero manifiesta dos cosas: en primer lugar su pertenencia a Dios, y en segundo, que la misión y su éxito depende de la Providencia divina no de las cosas materiales: “sólo Dios basta”. 

¿Qué me dice el texto?
Ser misionero no significa dejar de ser discípulo. Al contrario, en la medida en que se es discípulo se podrá ser mejor misionero según las exigencias de la gratuidad del llamado. Según el texto, ¿cuáles serían las características del discípulo misionero que logras identificar? 
Ser misionero es "ir en busca de"; lo que supone "un salir de" nuestras comodidades, de nuestras preferencias, de nuestras propias costumbres. En efecto, la misión implica generosidad, donación, libertad en Cristo. Sin embargo, el texto también nos invita a una Pastoral Familiar, que es un extraordinario campo de misión, esto cuando se habla de “permanecer en la primera casa”. ¿De quién tendrías que ir en busca, allí en tu casa? Puede ser un hermano o algún familiar con quien no te has reconciliado, o puede significar un “estar más con los hijos” o poner “más atención a los padres”; que supone “un salir de” nuestro orgullo, de nuestro rencor, pues el misionero quien predica la conversión, es alguien que vive su propio proceso de conversión. ¿A qué actitudes y acciones te invita este texto?

¿Qué me hace decir "orar" el texto?
Padre nuestro, que nos has elegido para anunciar tu amor y misericordia, inunda nuestra vida de lo necesario para que venciendo nuestras tentaciones y resistencias, podamos ser profetas y testigos en una sociedad tan sedienta de ti. Te lo pedimos a ti Padre providente que nos has dado todo en tu Hijo, asemejándonos a Él por el Espíritu. Amén. 

¿Qué me motiva a hacer el texto?
Los discípulos han sido enviados no para sustituir a Jesús sino para prepararle el camino; la Iglesia no se anuncia a sí misma, el referente, el punto de llegada y de término es Cristo. Yo te propongo para esta semana que, reflexionando este pasaje evangélico lo compartas con alguna persona; sabiendo que esto es ser misionero, un compartir a Cristo. 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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