Semanario Católico de Información y Formación

Lectio Divina - Evangelio Dominical



Lectio Divina
-
Disminuir Texto Aumentar Texto Enviar por Email Imprimir
Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado. Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28,16-20).

Fiesta de la Santísima Trinidad

P. Salvador Martínez

Meditación

En la lectura que hemos hecho del Evangelio, la escena nos invita a recrearla por medio de nuestra imaginación. Podemos ver al Señor hablándonos y dándonos sus últimas instrucciones. Se trata de un lugar campestre, tal vez con viento y soleado; es un encuentro entre amigos con su Señor. Llevemos ahora nuestra meditación a tratar de comprender algunos elementos de las Palabras del Señor. En primer lugar, sugiero que nos preguntemos ¿qué quiere decir el Señor con eso de que le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra? (hagamos como siempre el espacio de silencio interior, si nos distraemos podemos plantear de nuevo la pregunta)… Tener poder normalmente hace referencia a una cualidad interior o espiritual (autoridad) y a una capacidad real que una persona tiene frente a un grupo para gobernarlo o dirigirlo. Jesús dice que le ha sido dado todo poder, por lo tanto que tiene una cualidad que lo hace totalmente superior a cualquier otro miembro del grupo comprendido entre los cielos y la tierra, por tanto, está por encima de todas las cosas y personas, y tiene capacidad de hacerse obedecer. Por esta autoridad o poder puede gobernar, organizar, promover, disponer, etc… Teniendo este presupuesto, entiendo que mande a sus discípulos una serie de acciones por medio de las cuales ejerce su autoridad y el contenido de estas órdenes es la comunicación de un mensaje, la realización de un acto simbólico (el Bautismo) y el enseñar a seguir un estilo de vida. Comprendo entonces que Jesús pide la evangelización de todos los pueblos no como un mero deseo o como la comunicación de una filosofía. Es más bien una propuesta de vida que brota de la plenitud de poder que tiene.

Contemplación

Cuando el Señor Jesús manda algo, puesto que tiene todo el poder, entonces nos otorga todo lo que necesitamos para que se cumpla esta orden. Hagamos un ejercicio de contemplación valiéndonos de la imaginación y escojamos una de las órdenes que da el Señor, por ejemplo: “hagan discípulos a todos los pueblos”. Me ubico frente al Señor y Él me dice: “haz discípulos a todos los pueblos”, podemos repetir bastantes veces esta frase sintiendo como, en la orden, Cristo me da también el poder para cumplirla. Un segundo ejercicio de contemplación puedo hacerlo como respuesta: “Señor, porque me lo pides, iré y evangelizaré a los pueblos”.

Oración

Señor Jesús, por mucho tiempo creo que he estado equivocado pensando que mandaste a los demás y no a mí. Pero hoy me haces ver que también a mí me envías a hacer discípulos que crean en Ti. Pensando en lo que pueda suceder ciertamente me da temor. Hasta pienso que antes de cumplir esta misión debería hacer muchos cursos. Pero hay una certeza muy dentro de mí que me dice que no es cuestión de muchos conceptos, muchas ideas sino, sobre todo, de decirles a los demás que Tú eres mi amigo y Señor; que hay muchos poderosos en este mundo pero ninguno es todo poderoso como Tú y por eso vale la pena seguirte y obedecerte. Bendito seas por siempre Señor.

Acción o compromiso

“Jesucristo me dejó inquieto, su palabra me llenó de luz. Nunca más yo pude ver el mundo sin sentir aquello que sintió Jesús”. Así dice el estribillo de una canción, tal vez sea el momento de dar cauce a la inquietud que el Señor ha sembrado en mí por medio de esta Lectio. A cada uno, el Señor nos ha dado la heredad de la propia vida, la heredad de nuestra familia y de aquellos que nos están cerca. Podemos comenzar comprometiéndonos con ellos, a que nuestra forma de vivir sea evangelizadora.
Escrito y/o Publicado por:

Pbro. Salvador Martínez Ávila
Articulista
http://www.desdelafe.mx/
contacto@desdelafe.mx
Otros Artículos »
AVISO LEGAL: Los textos publicados en este sitio han sido, en su mayoría, elaborados por "DESDE LA FE", publicación semanal editada por la Arquidiócesis Primada de México, A.R. y coordinada por el Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de México (COSAM) titular de los derechos de autor y explotación económica. Los textos, imágenes y vídeos publicados de terceros pueden estar sujetos a restricciones establecidas por los titulares de los derechos, en estos casos, su publicación estará acompañada de la fuente. Los contenidos elaborados por "DESDE LA FE" son libres de reproducir para fines de divulgación y promoción, con la única obligación de citar como fuente de proveniencia www.desdelafe.mx. Se prohíbe cualquier uso para fines comerciales o de explotación patrimonial.