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Arte para Jóvenes - Cine



El árbol de la vida
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Sólo el alma escribe, crea y compone... la razón jamás podrá hacer lo que el alma hace.
Cinta ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2011, del cineasta Terrence Malick, El árbol de la vida dividió enormemente a la crítica aquel año. Lo primero que vimos de este filme fue su anuncio enternecedor, que a la vez genera intriga: unas manos adultas sostienen el pequeño pie de un bebé, y alrededor de esa imagen hay numerosos recuadros que no parecen pertenecer a una colección específica, en los que se representa dinosaurios, árboles, peces, personas y demás cosas que parecieran no tener sentido. 
Tuve la oportunidad de ver en el cine esta película que duró poco en cartelera; la sala estaba casi vacía, menos de quince personas estábamos ahí, y durante la proyección varias abandonaron el recinto. No se les puede culpar, pues la película es densa, larga, características que la pueden volver aburrida; sin embargo, cuenta con una bellísima fotografía, obra del mexicano Emmanuel Lubezki, contiene diálogos profundos y un par de actuaciones estupendas, las de Brad Pitt y Sean Penn, en papeles de padre e hijo. ¿Pero por qué es tan difícil de ver El árbol de la vida?
Tal vez porque no es otra cosa que la súplica a un dios presumiblemente despiadado y disperso, así como llega a parecer en la vida misma; y es que en verdad la película habla de Dios. Entendiendo esto, podríamos pensar que no hay diferencia entre la forma en que Dios educa a sus hijos y la de un padre que intenta hacer lo mismo; el camino al paraíso está lleno de sufrimiento, y es por eso que no siempre resulta tan sencillo vivir. Mallick lo entiende y lo demuestra; por ello, en la trama hay desde un dinosaurio que somete a su cría, hasta un padre que, furioso, regaña a su hijo por no querer probar la sopa. 
Pero, ¿qué sucede si aquel hijo muere antes de tiempo, quebrantando el curso natural de la existencia? Si un miembro de la familia muere de manera imprevista, alterando el sentido lógico de las cosas, las ramas de ese árbol pueden llegar a disgregarse, unas desembocar en un vacío, otras llevar un mejor destino, pero también ir resquebrajadas hacia él. 
Todo aquello que podríamos decir sobre este enternecedor y profundo filme puede ser errado y correcto a la vez, porque la película ofrece sólo sugerencias, nada es concreto; sin embargo, deja en claro que todo está interrelacionado con el origen de la vida, el fin de la misma y aquello probablemente venga después.
Por supuesto que no es una película sencilla de ver, menos aun de entender, así que valdrá la pena repetirla para captar a detalle todo lo que el director quiso plantear, y apreciarla desde una perspectiva más interna, más personal.

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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