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Arte para Jóvenes - Cine



Interstellar
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“El amor es lo único que trasciende el tiempo y el espacio.”
¿Qué podemos decir sobre Interstellar que no se haya dicho? El director Christopher Nolan, que ya había maravillado al mundo con El Origen y la trilogía de Batman, vuelve a estar en boca de todos; sin embargo, ahora además de críticos de cine, personas del mundo científico se han volcado en comentarios sobre los aciertos y fallas de dicho filme. Esto es un fenómeno poco común, que ciertamente ha funcionado para enriquecer aún más esta increíble cinta. 
Estamos ante una película complicada, un reto para el espectador, que tendrá que verse varias veces para que se pueda comprender la inmensidad de temas que se manejan. Le aseguro, amable lector, que no se arrepentirá de verla.  
En un futuro no muy lejano, la humanidad enfrenta una terrible crisis social y ecológica; los gobiernos ya no invierten dinero en fuerzas armadas, sino en revitalizar o mantener con vida granjas para siembra y cosecha de alimentos. Los últimos días de la Tierra están contados. 
Cooper  (Matthew McConaughey) es un granjero que anteriormente había sido piloto de cohetes y quien, por extraña razón, tendrá que llevar sobre sus hombros el destino de la especie humana, teniendo la difícil misión de realizar, a través del espacio, la búsqueda de un planeta habitable para los seres humanos, utilizando como móvil los agujeros negros. 
Los retos no son pocos –ni para nuestro protagonista ni para nosotros–, pues los planetas en que se vivirán las diferentes aventuras tienen sus propias trampas y adversidades; para empezar, el tiempo es relativo entre ellos, así que se deberán calcular las horas con exactitud, ya que si hay fallas, la humanidad podría llegar a su fin en solo un día.  
Como espectadores, es bueno enfrentarnos a un reto como el que plantea esta cinta y alejarnos un poco de las películas de fácil visionado; aunque lo más maravilloso es que dentro de Interstellar hay un discurso fantástico sobre el amor. Además, le adelanto que las imágenes que verá en pantalla son maravillosas y deslumbrantes; mención especial para Hanz Zimmer, quien musicaliza la película de forma magistral. Le aseguro, amable lector, que Interstellar no lo dejará indiferente; lo tendrá pensado por mucho tiempo.  
Un acierto más de este filme, a diferencia de Gravedad, es que Christopher Nolan ancla a nuestro protagonista a un motivo de peso para aferrarse a encomienda; la razón de nuestro “vaquero galáctico” para luchar es su familia. 
La cinta fija su postura ideológica en que la complejidad del ser humano trasciende cualquier frontera; supera incluso los viajes interestelares, la tecnología, el arte. En varias ocasiones, en la película aparece un poema de Dylan Thomas, bastante melancólico, pero que está muy relacionado con lo que vemos en pantalla: “Y tú, Padre Mío, allá en tu cima triste, maldíceme o bendíceme con tus fieras lágrimas, lo ruego: no entres dócilmente en esa buena noche, enfurécete ante la muerte de la luz.”



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