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San Charbel 7 cosas que debes saber
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En los últimos años se ha hecho muy popular el culto a san Charbel por los favores que la gente dice recibir por su intercesión. Su imagen lo muestra con barba blanca, túnica negra, y brazos extendidos en actitud de oración. En sus estampas también lo acompañan un cedro de Líbano, un cáliz y la imagen de la Virgen María. En las parroquias es muy común ver la imagen de este santo colmada de listones de colores en donde los fieles escriben sus peticiones. Pero, ¿quién es san Charbel? 

1. Un santo libanés
El Líbano es el hogar principal de los Maronitas y sede de sus Patriarcas; forma parte de la llamada Tierra Santa. San Charbel nació dentro de una familia campesina el 8 de mayo de 1828 en el pueblo de Beqakafra, a 140 km. del Líbano. Era el quinto hijo de Antun Makhlouf y Brigitte Chidiac, y fue bautizado con el nombre de Yusef (José). 

El padre de Yusef murió cuando éste era todavía un niño, por lo que su madre se encargó de la familia; a todos los hijos les dio ejemplo de virtud y fe. Pasado un tiempo, ella se casó de nuevo con un hombre devoto, quien después fue ordenado sacerdote. Cabe señalar que en el rito maronita, los hombres casados pueden ser sacerdotes. 

2. Un hombre de oración
Yusef estudió en la pequeña escuela parroquial del pueblo, y ayudó a su padrastro en el ministerio sacerdotal. De él aprendió a llevar una vida de oración. A la edad de 14 años, era pastor de ovejas y descubrió una cueva, a la que con frecuencia se retiraba para hacer oración. Eso le ocasionó las burlas de otros jóvenes pastores. Además del buen ejemplo de su padrastro sacerdote, dos de sus tíos maternos eran ermitaños pertenecientes a la Orden Libanesa Maronita, por lo que Yusef los visitaba con frecuencia para aprender sobre la vida de los monjes. 

3. Cambio de nombre y de vida
A los 20 años de edad, Yusef era el sostén de su familia, y aunque era el tiempo adecuado para el matrimonio, decidió esperar. Tres años después, en 1851, eligió ingresar al convento de Nuestra Señora de Mayfouq. Ahí renunció a su nombre bautismal de Yusef y escogió como nombre de consagración: Charbel. Dos años después profesó los votos perpetuos como monje en el Convento de Annaya, y posteriormente realizó sus estudios de filosofía y teología en el Monasterio de San Cypriano de Kfifen.  

4. Monje-sacerdote-ermitaño
Fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1859, y al poco tiempo regresó al Monasterio de Annaya, donde pasó muchos años de vida al cuidado de los enfermos, la ayuda a los semejantes y el trabajo manual en cosas muy humildes. Tuvo mucho amor a la Eucaristía y a la Virgen María. A los 47 años solicitó permiso para vivir como ermitaño, en soledad y oración en la ermita de San Pedro y San Pablo. Comía una sola vez al día, y así vivió hasta los 70 años, en que Dios lo llamó a su presencia. 

5. Muerte y milagros
Aunque san Charbel tuvo una vida alejado del mundo, después de su muerte se hizo muy popular porque Dios quiso señalarlo con numerosos prodigios. Su cuerpo se ha mantenido incorrupto, sin la rigidez habitual y con la temperatura de una persona viva. Suda un líquido rojizo semejante a la sangre, y ocurren prodigios de luz constatados por muchas personas. En 1950, al pasarle un lienzo por la cara, quedó impreso en la prenda el rostro de Cristo como en el Sudario de Turín. Estos acontecimientos hicieron que el pueblo lo venerara como santo, aunque la jerarquía y sus mismos superiores prohibieron su culto formal, en tanto que la Iglesia no pronunciara su veredicto.

6. Beatificación y canonización
En 1925, debido al constante culto del pueblo, el Padre Superior de la Orden solicitó al papa Pío XI la apertura del proceso de estudio para la beatificación del P. Charbel. Fue beatificado el 5 de diciembre de 1965 por el papa Pablo VI, quien  dijo en ese momento: “Un ermitaño de la montaña libanesa puede hacernos entender, en un mundo fascinado por las comodidades y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios”. El 9 de octubre de 1977 fue canonizado, convirtiéndose en el primer santo oriental desde el siglo XIII. 

7. San Charbel en México
Además de ser bien conocido en el Medio Oriente y en toda la Iglesia, en América es particularmente venerado en nuestro país a partir de la inmigración maronita que comenzó en el siglo XIX. Su devoción se propagó muy rápido por el aumento de milagros. Parece que Dios desea utilizar este santo como signo de su deseo de unificar el Oriente con el Occidente.
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