Órgano de Información de la Arquidiócesis de México

Vida Arquidiocesana



Sacerdote para Siempre
-
Disminuir Texto Aumentar Texto Enviar por Email Imprimir
Pedro Sánchez Acosta, de 21 años de edad, estudia el segundo año de Filosofía en el Seminario Conciliar de México, y en este número comparte cómo recibió el misterioso llamado de Dios.

Muchas veces me preguntan: ¿Por qué estás en el Seminario? ¿Cómo te llamó Dios? ¿Qué sentiste cuando te llamó? ¿Te fue fácil dejarlo todo para seguirlo? ¿Es difícil seguir a Cristo? ¿Estabas seguro de tu camino? Pero sinceramente es difícil contestar a todas estas preguntas, porque el llamado es un proceso que se vive interiormente y en el que Dios va hablando al corazón.
Yo comencé a cuestionar el camino de mi vida en mi último año de preparatoria. Había preguntas que no tenían respuesta. ¿Realmente Dios me ve en sus planes como un hombre casado?  ¿Querrá algo más de mí? ¿Dios me pedirá que me entregue de algún modo, que no sea en el Matrimonio? Estas preguntas las trataba de evitar en el momento en el que surgían en mi mente. Con el tiempo, eran cada vez más profundas, bajo la misma melodía ¿No será que Dios quiere algo más de mí? ¿Quiere que me entregue por completo? Al no encontrar una respuesta, tomé la iniciativa de platicar con mis papás sobre el asunto, y después me dijeron de la manera más sabia: “para escuchar lo que Dios quiere es necesario estar más cerca de Él”. Ahora, el mismo consejo es un gran regalo que guardo en mi interior, porque en realidad mis papás son mis grandes pilares en esta formación que he empezado. 
En efecto, seguí la sabiduría de mis padres, pero no sabía cómo entrar en esa intimidad con Dios. Fue entonces que descubrí la fuerza de la oración, y en ella Dios se volvió mi confidente. Dejaba en sus manos todas las peguntas que me surgían, y sin darme cuenta poco a poco fui encontrando las respuestas. Porque en el fondo yo sabía y tenía la certeza de que Dios me quería todo para Él. Yo estaba muy seguro de que Dios me contestaba, porque cada vez tenía más ganas de entregarle mi vida. Nuevamente les conté a mis papás que Dios me daba la seguridad de que me quería para Él, y algo grande me está pidiendo. Ellos me volvieron a dar el mismo consejo (Pídele a Dios que te deje ver su voluntad). Sinceramente esa etapa de la vocación fue increíble porque era una emoción muy especial; yo puedo comparar esa emoción con la sensación que tienes cuando estás saliendo con una chica y todavía no son novios, pero sabes que ya pronto lo serán. Es una emoción en espera, sabes que algo grande está a punto de suceder. 
Entonces se dio el momento concreto de mi llamado. Era uno de esos días, en los que no tienes ganas de hacer nada, llegué a mi cuarto y en mi escritorio tenía una imagen de Jesús; me senté a hacer oración y le pregunté: ‘¿Qué quieres de mí?’ En ese momento fue tan fuerte la respuesta que me arrepentí de haberlo preguntado. La respuesta fue ‘¡Pedro, quiero que seas mí sacerdote para siempre!’
Al instante me invadieron muchos sentimientos, incertidumbre, alegría, miedo, sorpresa, seguridad, emoción, etc. Era un nuevo camino por completo. Un cambio de vida radical en el que se me abrían muchas puertas y al mismo tiempo veía muchas renuncias, donde mi respuesta fue un SÍ sostenido. Sí Jesús, Sí quiero. Pongo mi vida en tus manos, has de ella lo que quieras, yo ya no me pertenezco y desde ese momento sólo me he dejado conducir por Él.    
A mis papás, que han hecho tanto por mí, les agradezco con todo el corazón, con las palabras de San Juan María Vianney: “Ustedes me enseñaron el camino al sacerdocio y yo les enseñaré al camino al cielo”. 

Si sientes el llamado de Dios puedes informarte en la página web del Seminario Conciliar de México: www.conciliar.mx, en el Facebook: Seminario Conciliar de México o al teléfono: 5573-2222. Ext. 3

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
Semanario "Desde la Fe"
http://www.desdelafe.mx/
contacto@desdelafe.mx
Otros Artículos »
AVISO LEGAL: Los textos publicados en este sitio han sido, en su mayoría, elaborados por "DESDE LA FE", publicación semanal editada por la Arquidiócesis Primada de México, A.R. y coordinada por el Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de México (COSAM) titular de los derechos de autor y explotación económica. Los textos, imágenes y vídeos publicados de terceros pueden estar sujetos a restricciones establecidas por los titulares de los derechos, en estos casos, su publicación estará acompañada de la fuente. Los contenidos elaborados por "DESDE LA FE" son libres de reproducir para fines de divulgación y promoción, con la única obligación de citar como fuente de proveniencia www.desdelafe.mx. Se prohíbe cualquier uso para fines comerciales o de explotación patrimonial.