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Dios llama en la mañana, en la tarde o en la noche
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Ricardo Magaña tiene 29 años de edad, es Licenciado en Derecho, actualmente estudia el Curso Introductorio en el Seminario Conciliar de México, y en este número comparte cómo recibió el misterioso llamado de Dios.
La primera vez que recibí mi llamado fue cuando estudiaba la Licenciatura en Derecho en Morelia; fui a la Catedral a confesarme, y al terminar, el sacerdote me dijo que si cuando concluyera la carrera no me sentía feliz me invitaba a entrar al seminario; algo se me movió y me quedé pensando por qué me había dicho eso, pero en ese momento lo que me apasionaba era terminar mi carrera y ejercerla.
Antes de terminar la carrera ya trabajaba en el Registro Civil de Morelia, que queda muy cerca de la Catedral; todos los días, al salir de la oficina, me iba a visitar al Santísimo Sacramento en su capilla; al principio no sabía cómo comunicarme con el Señor, sólo me hincaba y rezaba un Padre Nuestro, le pedía por mi familia, por mí, para que pudiera desarrollarme como un abogado.
Durante mis visitas veía que mucha gente se hincaba y hojeaba un pequeño librito, era la oración de 15 minutos ante Jesús Sacramentado que empieza diciendo “háblame como lo harías con el más íntimo de tus amigos, o a tu madre, o a tu hermano”. Fue como empecé a hablarle a Nuestro Señor Jesucristo, a platicarle mis inquietudes, mi deseo de formar una familia, de poder lograrme como profesionista. 
Decidí dejar el trabajo en Michoacán y regresar al Distrito Federal porque aquí había vivido hasta la preparatoria; comencé a ir diario a Misa en la Parroquia de Cristo Rey (Tacubaya), le decía al Señor: “aquí estoy, te pido que pueda encontrar un trabajo, que me indiques a la mujer con la que pueda formar una familia y que seas Tú el centro de nuestra vida, pero no sé Tú para qué crees que te pueda servir”.
Fue cuando empecé a sentir más el llamado de Dios para servirle en su Iglesia, pero cuando se me venían esos pensamientos, le decía: “Señor, no me siento con las cualidades que requiere un sacerdote para llevar Tú mensaje a las personas que tanto lo necesitan”, pero el Señor se vale de muchas cosas, así que un día, estando en mi recámara, escuché lo gritos de una señora a la que querían asaltar, me asomé a la ventada y fue maravilloso ver que ella empezó a rezar el Padre Nuestro, entonces el asaltante se hincó y se puso a llorar. 
Yo le dije: “Señor eres grande, nunca abandonas a nadie, ahora entiendo lo que quieres para mí, pero tal vez no soy la mejor persona, tengo miedo, muéstrame el camino”. 
Una noche, me dormí pensando dónde me podía formar para ser sacerdote y soñé a la Virgen de Guadalupe que me decía: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre”, y entendí que el Señor me estaba poniendo a su Madre para que no tuviera miedo.
Le platiqué a mi párroco, el P. Pedro Lascuráin, mi inquietud vocacional y mis temores; le dije que pensaba que ya estaba muy grande para entrar al seminario, pero él me contestó: “el Señor, a unos nos llama por la mañana, a otros por la tarde y otros por la noche”, y me puso en contacto con el encargado de vocaciones en la II Vicaría, el P. Agustín de Diego, él, coincidentemente, había ingresado al seminario a los 29 años y también es abogado.
Comencé mi proceso y en ese tiempo mi párroco me invitó a trabajar como sacristán; estuve cinco meses antes de ingresar al seminario; en ese tiempo me metí de lleno en las actividades de la parroquia para aprender. Cuando se acercaba la Semana Santa, el vicario, el P. Oscar Avelino, me pidió que representara a Cristo en el Viacrucis, me preparé física y espiritualmente, le pedía a Jesús que cuando yo estuviera en la Cruz las personas lo vieran a Él, que fuera Él quien brillara transmitiendo el mensaje de la salvación.
Así terminé de tomar valor para ingresar al seminario y enfrentar todos los retos; ahora estoy feliz, sé que el camino no es fácil, que la formación requiere de mucha entrega, pero confío mucho en el Señor.

Si sientes el llamado de Dios puedes informarte en la página web del Seminario Conciliar de México: www.conciliar.mx, en el Facebook: Seminario Conciliar de México o al teléfono: 5573 2222 ext.3

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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