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Madrinas y ahijados especiales, un vínculo de amor excepcional
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• Catequistas visitan la Fundación Fraternidad sin Fronteras para personas con discapacidad mental; les ofrecen instrucción, pero también su cariño y acompañamiento.

Zoila Bustillo
Es jueves por la tarde y los amigos especiales de la casa hogar Fraternidad sin Fronteras están felices; reunidos en el patio esperan ansiosos a sus madrinas. En punto de las 16:00 horas llegan algunas instructoras de la Catequesis Diferencial de la Arquidiócesis de México (Cadiam), quienes son recibidas con abrazos y muestras de cariño por sus ahijados.
Sobresale la alegría de Víctor −uno de los 55 amigos especiales adultos y 22 niños que conviven en esta casa−; el joven posa sonriente para la foto con su madrina Alma Cruz, una de las 25 catequistas que cada semana llegan a este lugar para hacer presente el amor misericordioso de Cristo. 
Víctor era aún niño cuando recibió la preparación para recibir los sacramentos, y Alma, además de ser una de las catequistas, se convirtió en su madrina de Bautismo, Confirmación y Primera Comunión. Su vínculo es tan grande que, a pesar de la enfermedad crónica degenerativa que ella padece, lo visita en silla de ruedas y con oxígeno.
Esta relación de amor y acompañamiento se repite entre cada madrina y su respectivo ahijado; ambos establecen lazos de cariño tan profundos, que cuando alguna catequista tiene que irse, la separación se hace paulatinamente, mientras que el ahijado recibe ayuda psicológica para que no se sienta abandonado por segunda ocasión.
“Esto es muy importante porque la mayoría de las personas que están aquí han sido abandonadas por sus familias a causa de su discapacidad intelectual; algunos incluso física”, apuntó María Elena Ramírez Miranda, responsable del grupo de catequistas de Cadiam en la Parroquia Asunción de María, en la colonia Los Cedros, Fovissste Coapa, que trabaja en la Fundación Fraternidad sin Fronteras.
Al referirse a la catequesis permanente que ofrecen desde hace casi nueve años, María Elena explica que el primer logro fue el 12 de diciembre de 2008, cuando “tuvimos la fortuna de ser madrinas y llevar a todos los niños a recibir los tres sacramentos de iniciación cristiana; un año después hicimos lo mismo con los mayores”.
Por su parte, Araceli Granados detalló que la catequesis se desarrolla con la metodología de Cadiam, la cual contempla tres etapas: primero, la preparación, utilizando diversos materiales y símbolos, propiciando de esta manera un ambiente de tranquilidad para conducir a los hermanos especiales a la segunda etapa que es la catequesis para el encuentro con el Señor; por último, viene el ágape y la convivencia”.

El efecto de la misericordia
María Elena relata que durante estos años el cambio en los hermanos especiales ha sido muy grande: “cuando llegamos habían jóvenes que eran muy agresivos con nosotras, y ahora son muy amorosos. Tenemos hermosos testimonios con nuestros ahijados, por ejemplo, los que son autistas por lo general no quieren tener ningún contacto, pero en la celebración de la Santa Misa, que tenemos una vez al mes, se acercan y aceptan la Comunión, saben que es Cristo”.
Cuenta que en una ocasión una catequista estaba proclamando la Lectura, cuando su ahijada –quien padece de visión corta y busca siempre evitar el contacto–, al escucharla corrió a abrazarla.
El cambio de estos hermanos especiales no se vive sólo con sus madrinas, sino que ahora son más sociables entre ellos, menos agresivos. El efecto positivo de esta labor también se refleja en los catequistas, como relatan los esposos María Esther Cruz y Gabriel Rojas, padres de una niña especial. 
“Nosotros sentíamos que era importante ofrecer un servicio porque veíamos lo bueno que era para nuestra hija estar cerca de Dios, y esto ha sido una experiencia muy significativa ya que podemos compartir la bendición de ser padres de una niña especial; no tenemos duda de que Dios nos puso aquí”, apuntó María Esther.

Fraternidad sin Fronteras
La fundación nació a finales de 1993 con el objetivo de brindar atención integral y ofrecer una vida digna a personas con discapacidad mental en estado de abandono, a quienes les proporcionan albergue, alimentación, vestido, atención médica y psiquiátrica, así como medicamentos.
Puedes apoyar esta labor como voluntario, con ayuda en especie (alimentos, ropa, pañales, artículos de limpieza y de aseo personal), o con donativos en efectivo a la cuenta de Fundación Fraternidad Sin Fronteras IAP: Banamex. Sucursal 24. Cuenta: 1264842. CLABE: 002180024112648429. Informes a los teléfonos: 5603-7978 y 2652-0157.


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"Desde la Fe" Redacción
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