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En el Tepeyac tuve mi encuentro con el Señor
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Kevin David Franco Posadas tiene 18 años de edad, estudia el Curso Introductorio en el Seminario Conciliar de México, y en este número comparte cómo recibió el misterioso llamado de Dios.
“Mi llamado comenzó desde hace cinco años cuando iba en la secundaria y quise entrar al Seminario, pero mi papá había fallecido y se dieron muchas complicaciones en la familia.
Pasó el tiempo, y un día mi mamá y yo nos dimos cuenta de que hacía mucho que no íbamos a Misa, como ‘castigo’ nos propusimos ir a la Basílica de Guadalupe; al llegar lo primero que me impresionó fue la arquitectura porque estaba cursando un taller de dibujo industrial… yo quería ser arquitecto.
Comencé a ir frecuentemente a la Basílica porque me atraía el ambiente, toda la diversidad y colorido, las peregrinaciones, cada domingo era distinto; también me comenzaron a llamar la atención los sacerdotes, sobre todo la manera en que celebran la Eucaristía; también me impresionó constatar la capacidad que tenían de transmitir a los peregrinos la presencia de Dios, y ver cómo la gente que llegaba de los más distintos lugares encontraba ahí consuelo.
Pero lo que más llamó mi atención fue la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, ante Ella tuve ese primer encuentro con el Señor.
Fue entonces que decidí ingresar al grupo de Lectores de la Basílica de Guadalupe, comencé mi apostolado y lo realicé durante tres años, hasta que después pude ser acólito, ayudar como auxiliar del ceremoniero; con esa experiencia litúrgica fue creciendo y reafirmándose mi vocación sacerdotal, que nació como un susurro, se volvió palabra y después un grito.
Al ver a los sacerdotes, al experimentar todo lo que se vive en el Santuario Guadalupano y al tener un contacto mucho más cercano con la Liturgia, me fui enamorando de mi vocación en ese lugar tan especial, tan simbólico; fue muy significativo para mí.
Además, en la Basílica de Guadalupe comprendí que el papel del sacerdote no sólo se limita al aspecto celebrativo, sino que también está dedicado a la ayuda socio-caritativa, a atender a las personas, y comprendí que el sacerdote es una persona humana que tiene sus limitaciones y dificultades, pero que con la gracia de Dios las va superando para dar lo mejor de sí a los demás.
Ahora me siento muy contento y realizado, muy pleno porque aunque soy joven y tenía otras opciones, estoy seguro de que tomé la mejor decisión, que la vocación sacerdotal es lo que más me apasiona y que aquí en el Seminario voy experimentando esa unión y ese deseo de configurarme con Cristo”.

Si sientes el llamado de Dios puedes informarte en la página web del Seminario Conciliar de México: www.conciliar.mx, en Facebook: Seminario Conciliar de México, o al teléfono: 5573-2222 ext.3

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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