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Vocaciones, el misterioso llamado de Dios
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“El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt 19,29).


La vocación es el llamado que Dios hace a sus elegidos y, aunque muchos se niegan a ver los signos de ese llamado de amor, o lo confunden, o ponen oídos sordos, o buscan otros caminos, Él siempre se valdrá de extraños y misteriosos medios para comunicarles su gracia en el momento y lugar indicados.
Escuchar a Jesús, descubrirlo en un ambiente con tanto ‘ruido’ como en el que viven actualmente nuestros jóvenes, no es nada fácil, explica el P. Eduardo Gallegos, uno de los dos directores de la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de México y Promotor Vocacional del Seminario Conciliar.
“Es importante que los jóvenes no se queden encerrados en su egoísmo, en un mundo que sólo les ofrece cosas pasajeras, caminos fáciles, que no construye vidas sino que las destruye; es necesario que abran su corazón para vencer todos los ruidos que les impiden escuchar el llamado de Cristo para descubrir que Él tiene un proyecto de vida para cada uno de nosotros, ya sea en la vida consagrada, en el Matrimonio, en un noviazgo sano o en la soltería”, expresó el sacerdote.
Porque como lo explica el Papa Francisco en su mensaje para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el IV Domingo de Pascua, del Buen Pastor, “la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia, y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos”.
Responder a la llamada de Dios –dice el Papa– es dejar que Él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.
“Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra”, agrega el mensaje.
 “Queridos jóvenes, no tengan miedo a salir de sí mismos y ponerse en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de su vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Su vida será más rica y más alegre cada día”.
Para compartir con los lectores del semanario Desde la fe los misteriosos y extraños caminos que encuentra el Señor para llamar a sus elegidos, a partir de este domingo algunos seminaristas relatarán cómo recibieron ese ‘misterioso’ llamado.

Alejandro Javier Sotelo Palomares (21 años). Curso introductorio
“Soy de Colima, mi llamado se dio la primera vez cuando tenía 15 años y quise entrar al seminario, pero por mil cosas no puede; después, con los años, me fui a estudiar a Europa. Hasta hace unos meses vivía en Bucarest, Rumania, y cursaba en la universidad estudios de Física de Partículas. Fue cuando comenzó de nuevo la inquietud de acercarme a Dios, pero allá predomina la religión ortodoxa y no encontraba un templo católico.
Un día iba por la calle y de pronto vi una imagen de san Juan Pablo II; me dije: ‘¡esto es católico!’ Entré al templo y lo primero que vi fue un cuadro de la Virgen de Guadalupe, en Bucarest, Rumanía, en la mitad del mundo ahí estaba la Virgen de Guadalupe. Me quedé llorando como tres horas ante la imagen, y ahí entendí cuál era el plan de Dios para mí. Comencé a preparar todo para regresarme y busqué información para ver dónde había un seminario. En internet encontré el Seminario Conciliar de México, decidí probar suerte y dejar todo en manos de Dios. Fui bien recibido, comencé a llevar mi proceso y ahora estoy muy feliz; he comprendido que a veces el Señor tiene medios misteriosos para llamarte, que te aleja para que vivas una realidad distinta y después puedas acercarte a Él”.
Si sientes el llamado de Dios y necesitas ayuda, la primera recomendación del P. Eduardo Gallegos es que te acerques a tu párroco para responder a todas tus inquietudes.
También puedes encontrar información en la página web del Seminario Conciliar de México: http://conciliar.mx/
Facebook: Seminario Conciliar de México
Teléfono: 5573-2222.


Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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