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Sacerdocio, una profesión con futuro: Card. Rivera
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Sacerdocio, una profesión con futuro: Card. Rivera

 

Francisco Luna Macías

Hay motivos de gratitud al cumplirse el 50 Aniversario de la inauguración del Seminario Menor (Casa Huipulco), que clausuró su año jubilar con una celebración presidida por el cardenal Norberto Rivera Carrera, quien dedicó su homilía a los estudiantes que se preparan en ese recinto formativo y, en general, a la juventud de esta Arquidiócesis.

En estos tiempos actuales, en que las personas llegan a pensar que los jóvenes que eligen el sacerdocio no tienen ningún futuro, por ser algo “perteneciente al pasado”, el Arzobispo de México dijo a los seminaristas que tomaron la decisión correcta, porque “las comunidades siempre tendrán necesidad de Dios”.

Indicó el reto que tienen dentro de la vocación sacerdotal: “Si las comunidades no perciben a Dios, sentirán un vacío; de ahí que muchos de sus miembros busquen las drogas y el alcohol, sustancias que tanto amenazan a la juventud. El mundo necesita de los sacerdotes hoy, mañana y siempre, de acuerdo con la promesa que Dios hiciera a su pueblo: ‘Les daré pastores’, y sí Dios los ha elegido a ustedes ¡qué bueno!”, se congratuló.

En su mensaje, también dirigido a la juventud de esta Arquidiócesis, explicó “¿qué es lo más importante para un seminarista?Lo más importante es que se haya encontrado con Jesucristo. Quien quiera ser sacerdote debe ser un hombre de Dios, para que transmita el mensaje de Dios entre los hombres, y que aprenda a vivir en contacto con Él a través de la oración constante”.

De ahí la importancia que sean hombres que estén dispuestos a hacer de la Eucaristía el centro de su relación con Dios, “y que vean en Jesucristo el centro de todas sus jornadas, porque el Pan que recibimos es el Señor Sacramentado. Que Él sea siempre el alimento de nuestra vida, y el que modele nuestra vida de acuerdo con el modelo del esplendor divino”.

Explicó el Sr. Cardenal que también hay otros aspectos importantes en la vida del sacerdote, como el hecho de “entender y amar la liturgia de la Iglesia”. Habló del Sacramento de la Reconciliación, y recordó la escena donde el Papa Francisco se hallaba de rodillas frente a un sacerdote para confesarse.

 “Aprecien la piedad popular –les dijo el Arzobispo a los seminaristas– porque sería erróneo excluirla. A través de ella, penetra la fe en el corazón de los hombres y es patrimonio de la Iglesia Universal; si bien debe purificarse, es importante para que nos integremos plenamente como pueblo de Dios, además de ser un instrumento invaluable”.

Hizo mención además de que “para todos es claro que el seminario no es el edificio, el seminario está formado por los seminaristas, sacerdotes formadores y bienhechores, además de los que hicieron este edificio, y todos los que trabajan a favor del seminario”. Estuvo acompañado de sus Obispos Auxiliares, sacerdotes formadores y seminaristas, reunidos para esta ocasión del cierre del año jubilar en la capilla del Seminario Menor.

 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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