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El anuncio de la Buena Nueva inicia con los marginados
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El anuncio de la Buena Nueva inicia con los marginados


“Jesús comenzó su misión, no en Jerusalén, la capital del judaísmo, sino en la periférica, despreciada y contaminada de paganismo. Así se establece que la Buena Nueva está destinada para los que se reconocen pecadores, no para los que se creen justos, ya que viene a alumbrar a los que habitan en tinieblas y en sombras de muerte.”

Con estas palabras, se refirió el cardenal Norberto Rivera Carrera al Evangelio dominical, durante su homilía pronunciada en la Catedral de México:

“La Buena Noticia, ayer y hoy, resuena en la periferia. Allá donde nadie lo espera aparece dando luz, dando alegría y liberando de oscuridades, tinieblas y cadenas. La periferia y los márgenes, eran en aquel tiempo la Galilea de los gentiles. Hoy, la periferia y los márgenes son los pobres y marginados. Los niños y ancianos en nuestra gran Ciudad son los más golpeados por el hambre y las enfermedades y son encontrados con frecuencia en los tiraderos de basura de nuestra ciudad y atendidos con exquisito amor por las y los seguidores de Madre Teresa y otras familias religiosas.”

El Cardenal dijo que “hoy muchísimos niños y niñas que vivían en la oscuridad de nuestras calles y en las tinieblas de las coladeras están recibiendo la luz y la alegría en muchísimas casas de la Arquidiócesis y en los comedores de varias colonias. Mujeres y hombres atrapados por las tinieblas de la prostitución están recibiendo la Buena Nueva de la liberación. Lo mismo que nacen iniciativas que iluminan nuestro mundo; comunidades cristianas también brotan en otros muchos ambientes. Reconozcamos ahí la presencia del Reino, hasta tal punto que nuestros hermanos de vida Consagrada tienen el reconocimiento de la mayoría en nuestra Ciudad.”

Luego explicó que “cuando escuchamos la palabra ‘conversión’ con frecuencia la asociamos a algo triste, a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Pero si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana… Convertirse, antes que nada, es encontrarnos con ese Dios que nos quiere mejores y más felices, que nos transforma con su amor y su compañía, que nos ofrece siempre nuevas posibilidades. Convertirse, siempre es algo gozoso, y para convertirse nunca es tarde, porque nunca es tarde para amar, para ser feliz, para ser más humano, para perdonar y dejarse perdonar y renovar por Dios.

 

 

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
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