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Nuestro Pastor



CARTA A LOS CATEQUISTAS DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO
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México, D.F., 12 de mayo de 2013
Domingo de la Ascensión del Señor


Estimados Catequistas:
Con afecto me dirijo a ustedes, en el día en que en nuestra Arquidiócesis de México reconocemos su inestimable servicio en la transmisión de la fe, a todos los habitantes de esta Ciudad. Con la alegría de la Pascua recordamos hoy, el momento de la Ascensión del Señor Resucitado a la derecha del Padre, no para alejarse de nosotros sino para unirnos cada vez más al misterio de Dios, uno y trino, a través del Espíritu Santo y de la Misión de la Iglesia de la cual somos partícipes.

En este Año de la Fe los animo para que renueven su fe bautismal, para que sean portadores de la misma, a través del ministerio de la catequesis, ya que este año, especialmente tiene el propósito de revalorar el símbolo o el Credo, como la piedra fundamental en la que manifiesta comunión con la Iglesia una, santa, católica y apostólica, en él expresamos la fe en el único Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta verdad, que rebasa en todo a nuestra inteligencia, es en la vida diaria nuestro aliento y sustento formulado en la bendición que imploramos, incluso de nuestros padres o de aquellos que están cercanos a nosotros y que de manera sencilla nos la ofrecen, o también cuando nosotros mismos nos persignamos, siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esto nos hace vivir la experiencia de la encarnación en donde lo sublime se ha abajado para que nosotros podamos tocar lo divino, por eso la fe tiene que transmitirse de esta forma, a semejanza del misterio trinitario, entre lo inmanente y trascendente, porque lo que importa es entrar en contacto con la divinidad.

El ministerio de la catequesis que ejercitan en nuestra Iglesia particular, tiene que ser un medio para transmitir la fe cristiana, así nos lo recuerdan el Año de la Fe y del reciente pasado Sínodo de la Nueva Evangelización, que nos impulsan a buscar nuevas formas y caminos para llevar la fe a una nueva generación de bautizados y de aquellos que, absorbidos por los nuevos escenarios, especialmente culturales se han alejado de ella; aquí en nuestra Arquidiócesis a veinte años del II Sínodo y el decreto post-sinodal, hemos vuelto a hacer un compromiso para ir al encuentro de los alejados de la fe, este año de manera especial he invitado a todos los agentes de pastoral, entre ellos ustedes catequistas, a sumarse a la Misión Juvenil para que vayan al encuentro de las nuevas generaciones.

Esto implica seguir avanzando en la renovación de nuestra práctica catequística, en donde la Iniciación Cristiana de inspiración catecumenal debe ayudar, para que desde la infancia se provoquen procesos de evangelización que nos lleven a acompañar a los bautizados y garantizar desde la catequesis una formación cristiana también en la adolescencia y juventud, esto sí ayudará a que cada día tengamos cristianos mejor formados para el futuro, que puedan tener una mayor influencia en una sociedad cada día más secularizada y descristianizada. En esta misma línea los exhorto a no descuidar la catequesis con adultos, recordando que sigue siendo el paradigma de toda otra forma de quehacer catequístico, además nos ayuda a mantener vivo el propósito de la Misión 
Permanente, ya que nuestros proceso evangelizador arquidiocesano es de inspiración catecumenal y trata de provocar auténticos procesos misioneros.

El Año de la Fe también nos hace poner nuestra mirada en el Catecismo de la Iglesia Católica herramienta necesaria para la catequesis. Los invito a conocer a profundidad este insustituible instrumento, para familiarizarse mejor con el contenido de la Revelación divina, por eso el Catecismo se convierte en la fuente principal de donde el catequista saca el alimento, el agua, a semejanza de la samaritana, para dar de beber y saciar la sed de sus oyentes. En otras palabras, el Catecismo es el lugar por excelencia de donde se extrae el contenido de la fe que transmite la catequesis a los distintos interlocutores.
Además el Catecismo nos invita a ahondar de manera magistral las cuatro dimensiones fundamentales de la fe cristiana, como bien se ha aclarado frecuentemente, cuando hablamos de Nueva evangelización, no estamos hablando de un nuevo Evangelio, ya que éste es el mismo y permanece para siempre, lo que cambiamos son los métodos, de tal manera que garanticen en el bautizado una formación cristiana que lo lleve a profesar, celebrar, vivir y orar su fe, para que así se convierta para el mundo en un apóstol.
Finalmente quiero unirme a la alegría de la Iglesia Universal por la elección de nuestro actual Sumo Pontífice Francisco, que su ejemplo de sencillez y cercanía con los más desfavorecidos, inspirado en el gran reformador de la vida cristiana Francisco de Asís, sea para ustedes catequistas una motivación para seguir renovando su vida cristiana y la tarea que realizan de llevar el mensaje de la fe a todo bautizado.

Su hermano y servidor, 


+ Norberto Card. Rivera Carrera

Escrito y/o Publicado por:

"Desde la Fe" Redacción
Semanario "Desde la Fe"
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