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¿Qué hay detrás de los juegos de “adivinación”?
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Es frecuente ver en medios de comunicación impresos secciones dedicadas a los horóscopos, a la cartomancia o a cosas similares, y no es casualidad que éstas aparezcan junto a temas de salud, tecnología o cocina, e incluso, insertas en alguna sección de noticias, como si el tema de la superstición fuera equiparable a algún avance de la ciencia, al bienestar de las personas, o a sus actividades cotidianas, además de que da la impresión de que estuviera fundada en datos ciertos, reproducibles y con una perfecta relación causa-efecto. Sobre el verdadero mensaje de estas supersticiones, en apariencia inofensivas, habla para Desde la fe el presidente del Centro Mexicano de Sindonología e investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM Adolfo Orozco Torres.

Por principio de cuentas, señala que este tipo de contenidos tienen su origen en tres posibles razones. “La primera es una credulidad infantil en la existencia de hadas, duendes y seres míticos, una idea proveniente de los más lejanos y oscuros inicios de la humanidad y de la razón, que sobrevive en un sustrato de la mente cuando ésta no está ilustrada o no ha aprendido a razonar correctamente. La segunda razón es la abundancia de estafadores profesionales que viven de esquilmar a las personas diciéndoles las cosas que quieren oír, o bien las que están predispuestas a aceptar; así, si a una mujer celosa le dicen ‘Sí, tu marido, sí te engaña’, es una ‘adivinación’ que le acomoda bien, aún sus efectos devastadores, que incluso pueden desembocar en dramas terribles”.

En cuanto a la tercera fuente de este tipo de supersticiones, señala que es una de mayor peligro que las anteriores, pues proviene directamente del maligno. “Aquí es donde nos encontramos con cosas como el llamado New Age, así como las múltiples y variopintas formas de ‘sanación’ o ‘purificación’, como el hecho de ir el 21 de marzo a llenarse de energía a las pirámides u otros ‘centros energéticos’; o el ‘juego’ de la Ouija, o el de los lápices cruzados, pasando por todas las formas de adivinación, las curaciones hechas por brujos, las operaciones quirúrgicas hechas mediante la imposición de manos, la predicción a partir de las constelaciones familiares, y otras más que no son más que engaños del ‘padre de la mentira’, como llamó Jesús al demonio, quien tiene en todo esto un propósito específico”.

Orozco Torres explica que en la Creación sólo existen dos tipos de manifestaciones: las naturales y las sobrenaturales; “las primeras se refieren a cualquier fenómeno o acontecimiento producto de la interacción de las diferentes fuerzas u objetos naturales; mientras que las sobrenaturales son fenómenos en que se producen efectos que sobrepasan las potencialidades propias de la naturaleza, como la Resurrección de Cristo, o como el hecho de que una persona se pueda pasar diez años alimentándose exclusivamente de la Eucaristía”. En este sentido, señala que los fenómenos sobrenaturales a su vez se subdividen en dos: los preter-naturales o los esencialmente sobrenaturales; los primeros tienen su causa en Dios directamente, mientras que los segundos son producidos por seres espirituales que tienen la capacidad, dada por el Señor, de producir efectos en la naturaleza”

Refiere que estos seres se llaman ángeles, y entre ellos puede haber ángeles buenos, pero también ángeles malos, los capitaneados por Luzbel, que tienen la capacidad de producir fenómenos extraordinarios, y en los que se basan todas las modalidades del arte adivinatorio, así como el llamado New Age, que está imbuido de un mensaje maligno: “Tú puedes hacerlo, tú eres tu propio dios, tú tienes potencialidades escondidas o dormidas, que puedes despertar y tomar la rienda de tu destino”. Asegura que esta enseñanza va encaminada a hacer a un lado a Dios y a poner en su lugar al hombre; así, si la lectura de las cartas revela a la persona algo que finalmente le pasó, es porque el maligno hizo que pasara a fin de engañar al incauto.

 “Muchas personas de buena voluntad –finaliza el Dr. Adolfo Orozco–, que se acercan a estas prácticas condenadas por la Iglesia, ya que van en contra del primer mandamiento, pensarán que estoy exagerando, pero sólo estoy repitiendo con mis palabras las enseñanzas de la Iglesia, y aplicando la razón y la ciencia. ¡Mucho cuidado! Sólo hay un pastor y un camino, el que nos señala y nos da la vida verdadera: Cristo”.
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